propósitos de año nuevo
31 diciembre, 2019 · Publicado por · Deja tus comentarios

Cómo lograr nuestros propósitos de año nuevo

 

Propósitos de año nuevo

¿Por qué nos cuesta tanto cumplir con nuestros propósitos?

¿Qué podemos hacer entonces para cumplir nuestros propósitos?

Sal de la zona de confort

Consejos adicionales para cumplir los propósitos de año nuevo

 

Propósitos de año nuevo

Nos encontramos a las puertas del 2020, un nuevo año y una nueva década que nos brinda la oportunidad de cerrar ciclos y abrir nuevos comienzos. Como todos los años por estas fechas, son muchas las personas que se toman un momento para analizar lo vivido y hacer balance de este último año. Es momento de renovación, de proponernos nuevas metas y retos que nos ayuden en nuestro desarrollo personal y en la mejora de nuestras competencias profesionales.

Parece que cada vez que termina un ciclo, ya sea fin de año, fin de curso, cuando finalizan nuestras vacaciones o incluso cuando damos por cerrada una etapa vital significativa se genera en nosotros una cierta necesidad de replantear nuestra propia vida y la forma en la que la vivimos. Es como si quisiéramos, de forma instintiva, aclararnos un poco y ver cómo podemos mejorar y evolucionar o simplemente identificar aquello que hemos ido postergando a lo largo de este año e incluso acumulando desde años anteriores.

Es por ello que especialmente por estas fechas nos lancemos a elaborar listas de propósitos de año nuevo con la mejor de las intenciones pero que, con toda probabilidad no lleguemos a cumplir, quedándose en eso… en meras intenciones. Retomar el gimnasio, dejar de fumar, aprender algo nuevo, viajar más o ahorrar dinero suelen ser los objetivos más “codiciados” cada fin de año. Sin embargo, no siempre, o más bien casi nunca, los llevamos a cabo. Varios son los factores que explican el por qué no somos capaces de cumplir lo que nos proponemos.

 

¿Por qué nos cuesta tanto cumplir con nuestros propósitos de año nuevo?

Una de las causas es que elegimos metas u objetivos poco realistas. Querer ser millonario, perder 30 kilos para el verano o ser feliz no es algo que se alcance fácilmente. Hay que ser conscientes de nuestras propias capacidades y limitaciones y establecer objetivos más alcanzables, que se ajusten a nuestra realidad. De otra manera, cuando nos demos cuenta de que es imposible alcanzar nuestra meta, la abandonaremos.

Tampoco debemos confundir propósito con deseo. Por supuesto deseamos que nuestra vida sea plena y completa, por ejemplo, deseamos amar y ser amados o alcanzar la excelencia en nuestro trabajo. Desear podemos desear cualquier cosa, pero para conseguir nuestro deseo hay que dejar de soñar y ponerse manos a la obra.

Disponibilidad real. De nada nos sirve querer mejorar nuestro estado de forma, aprender un nuevo idioma, apuntarnos a ese taller que tanto necesitamos, teniendo además que cumplir con nuestras obligaciones diarias si no tenemos tiempo. Si crees que no vas a poder abarcar determinadas actividades no lo hagas, pues si insistes en llevarlo todo para adelante sin importar el tiempo que tengas disponible acabarás sintiendo frustración y desmotivación por no poder alcanzar tus objetivos.

Otro de los factores que nos dificulta la consecución de objetivos, y que viene de la mano de la falta de disponibilidad, es el plantear demasiados propósitos. Ir al gimnasio, perder peso, aprender inglés, aprobar un examen, sacar el carnet de conducir, aprender a meditar, hacer ese viaje que siempre quisiste hacer, ser más asertivo, gestionar tu estrés en el trabajo… Son demasiadas metas para trabajar a la vez, así que pon los pies en la tierra y elige solamente aquello que necesites, que te apasione y que te haga evolucionar. Prioriza. Demasiados retos se convierten en demasiadas expectativas y si no las cumplimos terminaremos sintiendo desilusión, frustración y desmotivación.

Todo lo ya comentado nos lleva a otro factor que nos impide tener éxito. La falta de planificación.

La planificación es tan importante a la hora de alcanzar nuestras metas que va a determinar en gran medida el éxito o fracaso en la consecución de nuestros propósitos. Actuar de forma improvisada y sin planificación nos llevará al abandono o renuncia de nuestros objetivos en poco tiempo. Trazar un plan para cada objetivo es garantía de éxito. Imagina que alguien va a montar un negocio, ¿crees que podrá hacerlo sin diseñar un plan de actuación? No, ¿verdad? Pues con nuestros propósitos pasa lo mismo. Por pequeño que parezca, debemos establecer los pasos que nos llevarán al cumplimiento de nuestra meta.

Miedo y resistencia al cambio. Otra barrera que nos obstaculiza es el miedo que sentimos a lo nuevo, a lo desconocido, a ponernos a prueba… en definitiva, a retarnos y salir de nuestra zona de confort. Aunque nos sintamos insatisfechos con nuestra propia vida, el miedo que sentimos ante un nuevo reto puede llegar a paralizarnos, impidiéndonos avanzar. Incluso solemos caer en la procrastinación por miedo al cambio. Estamos más cómodos teniendo pendiente esa tarea, dejándola para más adelante y así no tenemos que enfrentarnos a ella, al menos en este momento. Pero no desesperes, salir de nuestra zona de confort es difícil pero no imposible.

 

¿Qué podemos hacer entonces para cumplir nuestros propósitos de año nuevo?

 Ahora que ya hemos analizado brevemente algunas de las causas que nos impiden conseguir lo que nos proponemos, te mostramos a continuación algunos tips que te serán de ayuda para contrarrestar dichas causas.

  • Elegir propósitos realistas. La clave está en reformularlos y hacerlos más específicos para convertirlos en algo que sea posible alcanzar y esté dentro de nuestras posibilidades. Es importante elegir metas claras. Por ejemplo, ser millonario es, a priori, una meta poco realista para la mayoría. Pero podemos reformular el objetivo, ser millonario, planteándolo de la siguiente forma: ganar o ahorrar más dinero. Probablemente no nos hagamos millonarios, pero podemos plantearnos conseguir más dinero ya sea buscando un trabajo mejor retribuido, trabajando horas extra, etc.
  • Dejar de desear, convierte tu deseo en propósito. En la misma línea del punto anterior, se trataría de ir de lo general a lo específico. Por ejemplo, ser feliz es algo que todo el mundo desea, pero a veces parece inalcanzable. Es más un deseo que una meta. Y es que no es posible ser feliz siempre a todas horas. Si reformulamos este deseo, llevándolo de lo general a lo específico podemos identificar las metas que nos llevarán a ser felices. Para ello pregúntate qué es lo que te hace feliz y así encontrarás tus verdaderos propósitos. Si lo que te hace feliz es viajar, piensa dónde quieres viajar y busca recursos para hacerlo. Si planteamos metas muy generales no lograremos identificar qué queremos realmente.
  •  Verifica el tiempo del que dispones. Esto es fácil, durante el proceso de planificación debes valorar de cuánto tiempo dispones y organizar tus tareas en consecuencia. Si no puedes cubrir alguno de tus objetivos déjalo en stand by o establece un plan a medio o largo plazo para comenzarlo más adelante.
  • Prioriza. Antes de empezar con la planificación, es importante establecer un orden de prioridades. Elegir aquello que más te urge conseguir y dejar para más adelante aquello que puede esperar. De esta manera evitarás una sobrecarga de tareas. Es recomendable elegir pocos objetivos o metas para que tu esfuerzo y atención no se dispersen. Empezar con uno o varios propósitos aumentará tus posibilidades de éxito. Para elegir nuestro objetivo prioritario observaremos aquello que nos motiva realmente, lo que nos gusta y por supuesto aquello que más necesitamos.
  • Elabora un plan para cada propósito. Teniendo en cuenta todo lo anterior, recuerda que tu plan debe ser realista, debes disponer de tiempo para la meta elegida, así como priorizar y centrarte en lo importante. Una vez que tengas todo esto claro comienza diseñando tu plan. Ya sabes que planificar el proceso te llevará al éxito en la consecución de tus objetivos. La clave de la planificación está en dividir las metas en metas más pequeñas. Convertir grandes tareas en pequeñas que sean más fáciles de alcanzar. Además, debemos identificar los posibles obstáculos y qué podemos hacer para sortearlos.

 

Sal de la zona de confort

Una buena planificación unida a nuestro esfuerzo por llevarla a cabo nos ayudará a salir de nuestra zona de confort. Ten en cuenta que una consecuencia de dividir las metas en tareas más pequeñas o más fáciles de realizar es que nuestro miedo a enfrentarlas disminuirá, pues no es lo mismo dar una conferencia para 100 personas cuando nos da miedo a hablar en público que proponernos metas más pequeñas como la de hacer una pequeña exposición delante de cinco personas. Dividir las tareas en subtareas nos ayudará a que progresivamente alcancemos nuestra gran meta.

 

Consejos adicionales para cumplir los propósitos de año nuevo

  • Procura no ser muy exigente, se flexible y realista.
  • Enfócate en los logros, motívate con cada propósito alcanzado. No te recrees en los fallos, si has cometido algún error o descuido simplemente empieza de cero.
  • Formula en positivo, cambia el quiero dejar de ser sedentario por quiero estar en forma.
  • Comparte tus objetivos con tus amistades o familiares, eso aumentará tu motivación y te costará menos realizar ciertas actividades en compañía.
  • Plantéate si realmente deseas el cambio y pregúntate si realmente lo necesitas.
  • No esperes a proponerte nuevas metas a final de año, rétate durante todo el año para poder avanzar.
  • A veces es mejor actuar cuando lo tienes claro, no te recrees demasiado en la planificación para no procrastinar. Tampoco esperes a tener ganas o a sentir la inspiración suficiente, ¡empieza ya!
  • Realiza un seguimiento de tus objetivos.
  • Haz que tus propósitos se conviertan en hábitos y mantenlos a largo plazo.
  • Hazte la siguiente pregunta: ¿Qué cosas harías si no tuvieras miedo? Esta pregunta puede ayudarte a cambiar de actitud, a salir de tu zona de confort y a definir tus objetivos.

 

A las puertas del 2020 cerramos un ciclo y damos comienzo a otro con los brazos abiertos y con ilusión, esperando que este nuevo año nos traiga lo mejor, lo que nos merecemos. Es una buena oportunidad para tomar conciencia de aquello que nos hace felices y lo que no, de renovarnos y comenzar con nuestro proceso de cambio y desarrollo personal para ser lo que siempre hemos querido ser y nunca nos hemos atrevido.

 

¿Tienes ya tu lista de propósitos de año nuevo? Anímate a compartirla con nosotras.

 

¡¡ Desde Bakatia te deseamos un feliz año 2020!!

 

Psicóloga experta en formación. Diseña y desarrolla programas de entrenamiento para el desarrollo de competencias personales y profesionales

Comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.